domingo, 13 de julio de 2008

VIII - Consumo de pobreza y de la ayuda social

· Si la lógica mercantil primermundista empuja a siempre querer más y querer otras cosas, siempre distinto, tal vez estos viajes que se piensan como escapes a la sociedad de consumo sean en realidad su consecución coherente extrema: vienen a buscar lo único que allá no pueden consumir, pobreza extrema en vivo. Si la globalización implica el agotamiento de los sitios inexplorados del mundo, el aburrimiento primermundista tendrá sucesivos hastíos que llevarán a sus individuos más inquietos a distintos lugares.
· Aquello que genera dinámicas que exceden la lógica mercantil es precisamente lo que le da potencia mercantil. Todo lo que se inventó en Argentina durante la crisis en términos de trabajo social, rápidamente puede ser convertido en mercancía. Todo lo que aparece como exceso vital respecto de lo que propone el capitalismo es inmediatamente engullido. Si el mercado lee las necesidades y las transforma en mercancías, aquí estaría leyendo la necesidad de una creencia ideológica, la necesidad de una vida activa en algún sentido. En el momento en que propone turismo social está leyendo una necesidad de experiencias que excedan la dinámica del capital.

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