domingo, 13 de julio de 2008

XVII - ¿Por qué se produce confusión?

En el texto “Patologías de la hiperexpresión”, Bifo habla de la autonomización de los signos respecto a los referentes. Y hay algo de esta confusión que, según la intensidad con que se dé, impide armar lectura del mundo.
Ahora bien, si la confusión es porque se desvincularon los signos de los referentes, estamos en un terreno antiguo; esa disociación le tocó a una generación atrás. La confusión actual parece ser el efecto de un exceso. Si esto es así, podría operar una terapéutica de la selección y de la lentitud. Aunque también la confusión podría producirse por efecto de la captura muy fuerte del código por parte de ciertas máquinas de modulación, que impiden un encuentro con los signos sensibles. Ahí estamos en otro terreno.
Hay muchas formas de pensar la confusión. Aunque todas tengan que ver con los signos, no son todas iguales. La confusión sería un gran síntoma de época, pero habría que identifica las líneas de constitución de ese “síntoma”.
Más allá de esto, la cierto es que estallado el código, en el momento en que se puede elaborar una lectura del mundo, a la vez está realizándose una lectura de uno; leer el mundo es enhebrar una subjetividad capaz de habitarlo.

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