En Rusia, la emisión promedio de sílabas en la radio y televisión se ha duplicado desde la caída del régimen soviético. En un mundo signado por la velocidad, se pone en evidencia, por ejemplo, la diferencia generacional en la imposibilidad de entender el relato de los videoclips. Pero no se trata de un problema de imaginación; habría un diferencial entre la velocidad de las imágenes y el tiempo necesario para darle sentido a cada una y el conjunto. De Certeau dice que los consumidores ponen una impronta propia a lo que consumen. ¿La velocidad actual evitará imprimir esa marca propia?
La temporalidad de una situación no depende de la sucesión de momentos sino del modo en que se configuran sus elementos. El tiempo pasa de diferentes modos, tallando la subjetividad de modos diversos. Quizá lo que tratamos de nombrar como crisis es el efecto de no poder ver el tiempo pasar, vivir en un presente sin lazos con los otros que te marquen una temporalidad compartida. Heidegger dice que el sentido es hacer pasar el tiempo; la pasividad en ese sentido se llama aburrimiento. Para eso se han inventado los pasatiempos, los modos artificiales que intentan corrernos de esa escisión entre el pasar del tiempo y nuestro poder.
domingo, 13 de julio de 2008
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