En un primer año del secundario, una piba mata a piñas a otra mientras todo el curso festeja, alentando y filmando por celular. Los chicos “sólo querían ver sangre”. Uno podría ver ahí una insensibilidad, pero no hay indiferencia, al contrario, hay como un festejo en el daño. Una sensibilidad asesina. Por otra parte, el goce público por el sufrimiento ajeno tienen larga historia en occidente; las torturas eran fiestas populares. En el Antiguo Testamento, si algo se prohíbe es consumir la sangre del otro. Y hoy los pibes roban zapatillas y las manchan con la sangre de la víctima: nuevamente, es reventar a alguien sin indiferencia, hay una tensión y una atención a eso. ¿Tiene la violencia un valor de reproducción social? Un escritor español dice que en Estados Unidos la violencia es cada vez más el principal lazo entre la gente, que las personas chocan para poder después hablar. Acá, en argentina, la vinculación cotidiana también parece ser la violencia, la puteada.
Un antropólogo llamado Pierre Clastres decía que siempre existieron civilizaciones sin Estado. Sobre todo en las sociedades primitivas, eran sin Estado, pero no porque el Estado no se había inventado, sino porque eran comunidades que desarrollaban prácticas para evitar el Estado. Guerras para evitar estatización. Las guerras, entonces, no eran por riqueza, ni mujeres, ni prestigio, sino para evitar el monopolio de un poder significante. Eran guerras procedimentales. Deleuze y Guattari, al leer esta obra de Clastres plantearon que eso no es una historia de lo primitivo en lo humano, sino que jamás había dejado de pasar: una vez que el Estado tomaba pleno control del territorio, estas prácticas primitivas comenzaban a desarrollarse adentro, como bandas, grupos de pibes, grupos de narcos, barras bravas, etcétera. Son grupos que evitan jefes estables adentro. Es lo otro de toda ley, de toda centralización.
Esta sensación de estado de guerra generalizado, de conflictividad de contenido inentendible, en rigor evita un centro de significación general. Cuando no hay Estado, probablemente el mercado no sea la operatoria de un poder, pero sí un lugar donde se afirman poderes.
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