En una actividad barrial para chicos se arma la siguiente escena: los chicos de los distintos barrios son muy agresivos entre sí, pero cuando no está el enemigo de afuera, también se buscan enemigos de adentro, siempre hay uno o dos a los que hay que matar. Hay niveles de violencia profundísimos, y se asume la existencia de enemigos en todos lugares y momentos con gran naturalidad.
Pero pareciera que la agresividad no deviene de una puja entre ser obrero y ser menos que obrero, porque cuando no están los del otro barrio (uno más obrero y el otro más rural), se dan entre ellos. Pero al mismo tiempo, hay una conciencia total de los recursos de cada quién para atacarse. En una época post-ideológica, los enunciados para atacarse pueden ser ultra ideológicos.
Otra escena: entre los chicos de una escuela privada de la Capital existe un nivel de agresividad tremenda. El Director de la escuela plantea como hipótesis que los chicos tienen la misma habilidad de las grandes empresas para amedrentar a la competencia, bajarle su valor y al final adquirirla por monedas. Eso que sus padres sabrán hacer cotidianamente en el mercado, ellos lo hacen entre sí, sin inocencia. Pibes de ocho años hicieron una vaquita para pagarle a un compañero para que fajara a otro.Tanto en la escena de los barrios como en la escuela privada, hay estrategias para reventar al otro. Hay algo en común que puede darse en clases sociales y territorios y etnias distintas. Se nota la conciencia de los pibes de su poder simbólico social.
domingo, 13 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario