· El proyecto personal está totalmente volcado a los otros: los otros como expectativa y demanda, o consigna, o recurso. O sea, en cada acto laboral hay conexión con una gigantesca cadena de otros actos. El problema es qué principios regulan la cooperación.
· El otro tiene valor no meramente por ser otro, sino por ser una virtualidad inesperada, que te permite ir más allá de vos. Y lo que hace el proyecto personal es limitar los virtuales. Porque elige un camino y a partir de ahí todo se mide en función de su aprovechamiento, se pierden de vista todos los otros posibles. A lo que se renuncia con el proyecto personal es al tiempo de goce.
· Si la empresarialidad será un destino, al menos no ser empresario sólo de uno mismo. Y en todo caso la empresarialidad tiene que pensar su relación con el tiempo, con el desgaste, con el cansancio. Habría una serie de reglas del capital recombinante que retraduce todo proyecto en términos de autoexplotación.
Lo colectivo actualmente existe despersonalizado, sin registro de ser tal [sería ya no el inconsciente colectiov sino el colectivo inconsciente]
. El proyecto personal tal vez sea la inserción de uno en esa red de cooperación impersonalizada. Cambiar la orientación, recuperar la soberanía sobre un tramo de esa red: tarea política.
domingo, 13 de julio de 2008
XII - Proyecto personal, colectivo inconsciente
Etiquetas:
autoexplotación,
diagrama,
mercantilización,
proyecto personal
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