domingo, 13 de julio de 2008

XVI - Lectura de signos no codificados

Los signos no codificados a los que la sensibilidad accede son los que tienen que ver con el contacto entre cuerpos. La posibilidad de actuar en sociedad está dada en última instancia por la experiencia de que nuestro cuerpo se prolonga en el cuerpo de los demás de manera tal que podemos sentir lo que el otro siente. Ergo, la sensibilidad es la capacidad de sentir los sentimientos de los otros.
Si la vida es emisión de signos, no hay vida que no tenga en primera instancia la exigencia de ser leída. El desconocimiento de la emisión de signos es una de las violencias fundamentales que puede recibir una vida. El problema hoy, según Bifo, es que todos cada vez más nos entrenamos como lectores de signos codificados y nos hacemos más torpes para este otro tipo de comprensión.
Tanto la pornografía como la tortura, para Bifo, son consecuencia de una especie de corte entre el cuerpo propio y el de los demás; insensibilización. Perdida la sensación de continuidad, prolongación entre los cuerpos, es posible tomar distancia del sufrimiento y del placer del cuerpo de los otros.
La pornografía sería una tendencia a buscar en el cuerpo del otro una clave para conocerse que se frustra en signos codificados. Se frustra porque no llega a haber una atención sensible entre los cuerpos, ya que se ve contaminado por imágenes y consumos. Habría hoy un hipersexualismo desensibilizado. No es un mundo con menos sexo, pero sí con menos goce ligado al sexo. Y ya nada me conmueve, ni los tiroteos de nuestros amantes.
No es, por supuesto, que la sensibilidad sea bondad; es una capacidad sin valoración moral. Pero no es lo mismo una situación de violencia en una atmósfera erotizada o erotizable, que en una donde hay un repliegue del erotismo.

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